Iniciada XLIII Asamblea General de la CM

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Se ha dado inicio, este lunes 27 de junio, en la Casa San Juan de Ávila, en la ciudad de Roma, a la XLIII Asamblea General de la Congregación de la Misión, presidida por el Superior General P. Tomaž Mavrič y con la participación de 115 misioneros, entre los cuáles están los visitadores de cada provincia, los delegados de las mismas, los miembros del Consejo General y oficiales de la Curia General.

A las 9 de la mañana se celebró la Eucaristía inaugural, presidida por el Superior General, quien en su homilía destacó cómo la Providencia De Dios «lo ha hecho todo en la Compañía», en línea con la constante enseñanza de San Vicente.

En esta primera jornada se presentó y aprobó el Directorio de la Asamblea, se eligió al secretario, elección que recayó en el Padre Corpus Delgado, de la Provincia de Zaragoza y como vicesecretario al P. Szabolcs Barta, superior regional en Hungría. También se presentó a los moderadores y se eligió a los cinco asambleístas que, junto al Superior General, el secretario y los moderadores conforman la Comisión Central. Entre estos cinco misioneros fue elegido el P. Fernando Macías -con una muy importante votación- siendo elegidos además los Padres Nicola Albanesi, de la Provincia de Italia; el P. Guillermo Campuzano, colombiano de la Provincia USA Occidental y el P. Geowen Procincula, de la Provincia de Filipinas.

El rol de la Comisión Central -de la cual será parte nuestro P. Fernando- es coordinar y dirigir todo el trabajo de la Asamblea, teniendo en cuenta el ritmo, el pulso y al ánimo de sus miembros. Asimismo es la responsable de supervisar la elaboración del borrador del Documento Final de Síntesis de la Asamblea.

Actualmente los asambleístas se encuentran haciendo un retiro, para prepararse delante de Dios, a las deliberaciones de los próximos días.

 

 

 

 

Agradecimientos del P. Fernando Macías

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El pasado domingo 6 de junio, falleció repentinamente en Estados Unidos, donde residía desde hace largos años, uno de los hermanos del P. Fernando Macías, Juan Carlos Macías Fernández, que tenía 52 años de edad. Como es natural, esta muerte ha producido un gran dolor en nuestro cohermano, en sus papás y en su otro hermano y demás familiares, como también en varios de los nuestros que lo conocieron, algunos incluso desde niño.

El P. Fernando y su familia han recibido múltiples muestras de solidaridad y d apoyo en este momento tan duro, empezando por los propios cohermanos, pero también Hijas de la Caridad, obispos, otros sacerdotes, otras religiosas, laicos de los distintos lugares donde ele Padre ha trabajado y amigos en general. Obviamente, también de los amigos de Juan Carlos, de Chile y de Estados Unidos.

El viernes 11, se celebró una misa por el eterno descanso de Juan Carlos, en la Parroquia San Vicente de Paúl, donde él había sido bautizado y recibido otros sacramentos. Esta misa, presidida por su hermano y concelebrada por varios cohermanos, y en la que participaron sus papás y algunos familiares, fue acompañada, además por un grupo de fieles y de amigos, en forma presencial, y espiritualmente por muchos amigos de Juan Carlos y de su familia.

Luego de esta misa, el P. Fernando quiso enviar a todos quienes se han hecho presente, de diversas formas, apara acomunarlos en su dolor, a través de al siguiente carta:

Santiago, 12 de junio de 2021

Queridos cohermanos hermanas, familiares, feligreses y amigos:

Aprovecho este día sábado del Inmaculado Corazón de María, lleno de ternura y amor para su hijo y para cada uno de nosotros.

Quiero agradecer a cada uno de ustedes su cercanía afectuosa, demostraciones de cariño y, por supuesto, sus oraciones y eucaristías con motivo la pascua de mi hermano Juan Carlos, muerto hace unos días, súbitamente debido a un infarto cardíaco, a los 52 años de edad, en la ciudad de Jacksonville – Florida, USA.

Para quienes ha sido más difícil esto es para mis papás, que están solos y son mayores, sobre todo para mi mamá es muy difícil. Cuando tuve la dolorosa misión de comunicarles  tan triste noticia, ella lloraba y me decía desde su sencillez y con una gran pena, “una espada atraviesa mi corazón” ….y lloraba…. Fue difícil comunicarlo, todo agravado por la distancia y la imposibilidad de viajar a despedir los restos de mi hermano. Pero la ayuda de todos Uds. ha sido un bálsamo de paz y fortaleza y a pesar de las lágrimas y del dolor devastador, sentimos la esperanza y el consuelo, que en última instancia, viene de Dios.

Quiero agradecerles a todos: Las llamadas y las palabras de Monseñor Cristian Roncagliolo, obispo auxiliar de Santiago; las varias llamadas de Don Gonzalo Duarte, quien además ha llamado a mi mamá para consolarla; de Monseñor René Rebolledo, que me llamó para expresar su cercanía y también llamó a mi mamá, además de ofrecer un novenario eucarístico por mi hermano y por mis padres; al Vicario Episcopal de la Zona Oriente, Padre Jorge Merino, que ha manifestado su preocupación, su cercanía y su ayuda; a nuestro Superior General y al Consejero General, P. Aarón y a los demás Padres de la Curia; a nuestro Visitador, P. Rodis, que se ha mostrado cercano hacia mí y hacia mis  padres; a todos mis cohermanos, seminaristas y vocacionales de la Provincia, como también a los cohermanos y amigos de Chile y de otros países. Gracias a todos por sus llamadas escritos y oraciones

No puedo olvidar aquí a mis hermanas, las Hijas de la Caridad de las distintas casas de Chile y de la Provincia. Muchas apoyando con su cercanía, sus llamadas,  oraciones y detalles. Agradezco especialmente a la Visitadora, Sor María Elisa -que está con Covid- y que me ha escrito con gran fraternidad desde Paraguay. A mis Hermanas y amigas de la Providencia, muchas de quienes han expresado con ayuda, oraciones, cercanía y cariño a mi y  a mis  padres. También las hermanas amigas contemplativas de la Visitación de Santa María Ñuñoa y a las Carmelitas Descalzas de Lagunillas, que han enviado y mensajes, asegurando su oración y mucha cercanía.

A mis amigos feligreses de Valparaíso; de la Capilla de la Virgen Milagrosa en Independencia: y de mi parroquia Santa María Reina del Mundo; los miembros de la Familia Vicentina y tantos amigos que, pesar de la distancia han estado presente.

En la Eucaristía de ayer en Valparaíso, los sentimos a todos presentes, a pesar de los protocolos exigentes por la crisis sanitaria. Sentimos a mi otro hermano, que junto a sus hijos, se unieron a nosotros desde Estados Unidos, como también los muchos y muy queridos amigos en Chile y en EE.UU. A todos Ustedes los sentimos presentes en esa sencilla pero significativa Eucaristía.

Después de la Eucaristía tuvimos un compartir fraterno, pascual, festivo, cariñoso. Así acompañamos a mis padres, quienes a pesar de la tristeza pudieron sentir la alegría de la cercanía de amigos y familiares, que les comunicaban esperanza y fortaleza…

¡Cómo no agradecer al Señor todo el bien que nos ha hecho y cómo no agradecer a todos Uds. por su presencia física o remota, espiritual y llena de amor….

Que el Señor les recompense ese amor y sólo puedo decirles que cuentan para siempre con mi cariño, gratitud y servicio.

Dejo para el final un esperanzador detalle. Mi hermano Juan Carlos siempre se mostró solidario y altruista. Fue una característica de su vida. Eso ha quedado refrendado con la noticia recibida, de que gracias a su generosidad, un joven en EE.UU. podrá volver a ver, porque él dejó estipulado que al morir donaba sus órganos para quien los necesitase. Sus córneas servirán a este joven, quien podrá VER la generosidad, la esperanza y la belleza de la vida, gracias a Juan Carlos

Con cariño, su amigo,

Fernando Macías Fernández

 

¡Gracias, Padre Fernando Macías!

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Con una hermosa Eucaristía, junto a su comunidad local y a algunas Hijas de la Caridad, el P. Fernando Macías dio gracias y se despidió de su servicio cono Visitador de la Provincia de Chile. Varios cohermanos, Hijas de la Caridad y amigos en general pudieron unirse remotamente a esta celebración, gracias a la transmisión hecha por YouTube. En la homilía, el P. Fernando expresó sus agradecimientos hacia tantas personas que, durante este tiempo, han orado por él y por la Provincia: religiosas contemplativas, hijas de la Caridad, especialmente hermanas mayores, los cohermanos y muchos laicos. Además recordó palabras recibidas al comienzo de su servicio, las que le recordaron que era un servicio temporal y que nunca un consagrado debe aferrarse al poder. Subrayó la calidad de servidores que tenemos y que eso carisma y la compañía lo que importan. Afirmó que todo lo positivo logrado en estos años se lo debemos al Señor. Reiteró su gratitud hacia quienes lo acompañaron y le brindaron apoyo y cariño. También pidió perdón por lo que haya podido hacer mal. Terminó pidiendo oraciones por la provincia y por las vocaciones.

Luego de la Eucaristía, durante la «once», compartió con los presentes y recibió saludos y agradecimientos, de parte de varios de los misioneros de la Provincia, que enviaron videos con sus saludos.

Como último acto antes de entregar el oficio a su sucesor, envió una circular a los misioneros, recordando todo lo realizado, juntos, durante estos años y agradeciendo a todos.

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Reunión virtual de Comisión para la revisión de la Guía Práctica del Superior local

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Una reunión a distancia, sostuvo la Comisión para la revisión de la Guía Práctica del Superior local, de la que forma parte el P. Fernando Macías, Visitador de nuestra Provincia. Esta comisión que ya ha concluido la revisión de la Guía del Visitador, la que ya está por salir en su nueva edición, ha continuado trabajando en esta otra guía, que de acuerdo a la nueva visión acerca de las comunidades y del ejercicio del servicio de autoridad en ellas, tendrá un nuevo planteamiento y estará orientada en primer lugar a la comunidad, antes que a la figura del superior.

La mencionada Comisión está presidida por el Vicario General, P. Javier Álvarez e integrada por los PP. Corpus Delgado, de la Provincia de Zaragoza, por Europa; Manuel Ginette, de la Provincia de Filipinas, por Asia; Dominic Iyolo, de la Provincia del Congo, por África y el P. Fernando Macías, por América.

La Comisión volverá a reunirse el próximo viernes 26 de junio.

Discurso del Visitador al concluir la Asamblea Provincial

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Queridos cohermanos:

Estamos llegando al final de esta provechosa y fraterna Asamblea Provincial. Hemos cumplido a cabalidad la tarea que nos habíamos trazado. Y lo hemos hecho dialogando serenamente, confrontando nuestras ideas con respeto, llegando a acuerdos, sin traumas y sin rupturas.

Hemos decidido maduramente hacer un cambio importante en la manera de elegir a nuestro próximo Visitador. Hemos sabido adaptarnos a los tiempos.

Hemos preparado nuestro nuevo y novedoso Proyecto Provincial, tarea que nos ha servido para reflexionar sobre diversos hechos que nos desafían y nos hemos esforzado por asumir compromisos realizables y también exigentes.

Todo lo hemos hecho guiados por el Espíritu Santo y protegidos por la intercesión de María, la Virgen Milagrosa, de nuestro fundador y de nuestros demás santos y beatos. 

Ahora nos queda comunicar a los cohermanos que no participaron de la Asamblea, el ambiente que aquí vivimos y las conclusiones a que llegamos. Nos queda comunicar nuestras resoluciones al Superior General, para informarle y para que él apruebe las modificaciones a nuestras Normas Provinciales. Ahora nos queda poner en práctica lo reflexionado y lo acordado.

Esta Asamblea ha sido la continuación de tantas Asambleas realizadas en nuestra Provincia, desde su fundación, hace más de 150 años. Nuestros antecesores también han estado con nosotros. Esos antecesores a lo que queremos reconocer, recordando sus nombres, en lugares y rincones de esta casa.

Toda despedida implica agradecer. Yo les agradezco su disposición para trabajar en esta Asamblea que ahora concluye. Agradezcamos también a quienes nos apoyado: quienes quedaron en las obras y quienes aquí nos han colaborado, teniendo todo dispuesto para que nosotros pudiésemos trabajar tranquilos.

Acojamos el cambio, seamos innovadores, no olvidemos nuestro carisma; seamos inclusivos, abrámonos a las nuevas culturas y realidades, enfrentemos las nuevas pobrezas, seamos solidarios con los inmigrantes, pueblos originarios, ancianos y encarcelados; abramos nuestras mentes y corazones a lo diverso, valoremos las expresiones populares de la fe, cuidemos la casa común, seamos audaces en la transmisión de la fe, no nos deprimamos por la crisis de la Iglesia, sino más bien valientes y esperanzados, atrevámonos a luchar por la superación de las estructuras injustas… caminemos con pie firme hacia el futuro. Los pobres, nuestros amos y señores, tienen derecho a que nosotros sus siervos, estemos a la altura de las exigencias de hoy.

Muchas gracias por todo y fuerza en nuestro caminar!

Palabras del Visitador en la apertura de la Asamblea Provincial

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El siguiente es el discurso del Visitador, P. Fernando Macías, al iniciarse la Asamblea Provincial.

Nuestras Constituciones en el CAPITULO III, número 135 hablan de los tres tipos de asambleas existentes en la Congregación: Asamblea General, Provincial y Doméstica, las que se rigen por el siguiente principio:“una Asamblea vela por la espiritualidad y vitalidad apostólica”. Por eso, queridos hermanos, hoy estamos aquí para animar nuestra vida vocacional y la vida carismática de todos los miembros de nuestra provincia, incluyendo a nuestros estudiantes.  

Sabemos que esta Asamblea Intermedia,tiene por objeto la confección del Proyecto Provincial para los siguientes tres años, nos da también la posibilidad de revisar nuestras Normas Provinciales, pero además de poder conversar otros temas de común interés, siempre en la mirada de nuestra realidad provincial, sin dejar de soñar, con esperanza de poder progresar en nuestra vida y ministerios. Siempre podemos mejorar en todos los aspectos.

En medio de la diversidad de miradas, aportes y reflexiones, experiencias y realidades, les pido que dialoguemos siempre con respeto, mansedumbre, capacidad de escucha y educación. Un ambiente así nos ayudará a descubrir lo que realmente el Espíritu de Dios nos quiere decir.

Una asamblea -dicen nuestras constituciones- debe velar por la “espiritualidad y la vitalidad” de la Congregación en cada uno de sus niveles, pero también nos debe ayudar a crecer en la unidad y en la fraternidad, para hacer realidad aquello de que vivimos“como amigos que se quieren bien”.

Una Asamblea se define como signo de unidad,es decir nos ayuda y fomenta la unidad. No la uniformidad de criterios o puntos de vistas, sino al contrario, la unidad en la diversidad: Tenemos que evitar la tentación -en lenguaje del Papa- de “recluirnos y aislarnos defendiendo nuestros planteos, que terminan siendo monólogos”

Así, creceremos en la unidad y en la comunión como hermanos, miembros de un mismo cuerpo; hermanos que hemos sido reunidos para realizar un mismo ideal, para conseguir un mismo fin: “Seguir a Cristo Servidor de los pobres”…

El Papa Francisco, en su visita a Chile, decía a los sacerdotes y consagrados: “no se ama las situaciones ni las comunidades ideales, se ama a las personas”

Un Asamblea es también una instancia de animación provincial Sí, animación carismáticaque  ayudará a cada uno de nosotros, en forma personal y comunitaria, a re-encantarnos con nuestra vocación, a reproducir, cada uno a su modo, el amor apasionado que vivieron Vicente de Paúl, Justino de Jacobis, Juan Gabriel Perboyre, Francisco Regis Clet,Marco Antonio Durando y los demás beatos, siervos de Dios de nuestra Congregación, como también tantosde nuestros cohermanos, que dieron su vida a Dios entregándose a los pobres. Se trata de volver al primer amor, al amor apasionado por el Señor, por los pobres y por nuestra Congregación.

Vivamos entonces, esta Asamblea 2018 como un tiempo del Espíritu de Dios, que nos ayudará a profundizar nuestra vocación.Esta experiencia de asamblea sea un paso delruahde Dios por nuestras vidas y por nuestra Provincia y Congregacióny sea a la vez, un tiempo para fortalecer la unidad y la animación de nuestra consagración, a fin de SER UN SIGNO DE ESPERANZA Y DE RESURRECCION PARA LOS POBRES, como lo señala nuestro escudo congregacional, ser portadores de esperanza en el contexto eclesial mundial y nacional que nos toca vivir.

Les invito hacer esta experiencia de Asamblea Provincial con una actitud de amor y pertenencia a nuestra comunidad, les invito a que estos días puedan fortalecerse y reencantarse con su vocación en la Congregación de la Misión… a pensar no en lo mío, sino en lo nuestro… a soñar con esperanza y alegría en que podemos construir, todos juntos, una vida mejor para todos nuestros hermanos y para los pobres a los que sirven con amor y entrega compasiva.

Nos hemos preparado para esta Asamblea, durante los últimos meses, con las asambleas domésticas y el servicio de la comisión preparatoria, además de la oración, para poder vivir este “tiempo de Dios, este tiempo de Gracia”. Ahora tenemos un deber y un compromiso con nuestra provincia y con nuestra congregación, la que amamos  y servimos, la que nos invita a “reencantarnos con nuestra vocación”… “a ir más allá”,para hacer este camino del presente y del futuro. Tenemos que partir de nosotros mismos, de nuestra iden­tidad, autenticidad y libertad. Es ahí donde podemos reco­brar el sentido y el valor de nuestro proyecto de vida. 

Para ser lo que hemos de ser y queremos ser, para poner por obra lo que hemos de hacer y queremos realizar hemos de afrontar nuestro estilo de vida en respuesta a los retos y desafíos que el mundo actual nos propone.

La Asamblea Provincial nos impulsa a recuperar nuestra identidad, el sentido de nuestra opción de vida, el deseo de ser fieles a lo que libremente hemos escogido. He ahí el camino que hemos de emprender, se nos exige ser lo que hemos de ser, ser fieles a nuestra identidad, seguidores de Jesucristo al estilo del carisma propio legado por nuestro fundador.

La Asamblea nos ayuda a asumir la realidad tal y como es: nuestras fragilidades como Iglesia, como Congregación, como Provincia, y a nivel local y personal… Como dijo el Papa Francisco: “Nos guste o no, estamos invitados a enfrentar la realidad, así como se presenta…la realidad, social, comunitaria y personal”.

Renovar la profecía de nuestra vocación vicentina es renovar nuestro compromiso de no esperar un mundo ideal, una congregación ideal, una comunidad ideal, un cohermano ideal, un superior ideal… sino crear condiciones para que cada uno pueda vivir su vida en amor, alegría y felicidad… Pero lo que no podemos hacer -nos repitió incesantemente el Papa- es“RUMIAR la DESOLACION”… Hay que ser testigos de la alegría y la esperanza.

Seamos audaces para hacer nuevas todas las cosas, creativos en nuestra caridad, diligentes en nuestros compromisos, reflexivos en nuestra vida misionera, interpeladores de nuestra realidad, dilatadores del Reino en nuestro presente, empáticos en nuestra pastoral, paños fríos en nuestros conflictos y puentes entre generaciones, no conformistas con lo poco que podemos hacer, sino que ser atractivos para los jóvenes que también desean ser misioneros y que no se limitan a soñar juntos, como también con fuerza para cambiar el mundo. 

Una de las tareas principales de nuestra Asamblea Intermedia será la de construir entre todos, nuestro proyecto provincial para los próximos años, es una participación activa y responsable de todos nosotros. Les invito a que tengamos como base nuestras realidades personales y comunitarias, conscientes de estas  fragilidades que asumimos con humildad y sencillez, partiremos de un proyectorealista, pero también estamos invitados para hacer que nuestro proyectoseaaudaz y profético que encarne de manera clara la vivencia de nuestro carisma heredado y un proyecto que se pueda evaluar y contrastar con las exigencias propias de nuestra vocación, además que pueda iluminar nuestros proyectos locales, que muchas veces olvidamos concretar.

Termino esta exhortación el inicio de nuestra Asamblea Provincial, con esta otra sabia enseñanza del Papa Francisco:“…podemos tener la tentación de pensar que todo está mal, y en lugar de profesar una “Buena Nueva”, lo único que profesamos es la apatía y desilusión. Así cerramos los ojos ante los desafíos pastorales, creyendo que el Espíritu no tendría nada que decir. Así nos olvidamos que el Evangelio es un camino de conversión, pero no sólo de los otros, sino también de nosotros mismos…”

Y como dice nuestro Padre General, Tomaz Mavric, soñar solos es solo soñar, pero cuando soñamos juntos, es posible hacerlos realidad.

Fernando Macías Fernández, C.M.
Visitador

P. Fernando Macías participa en Capítulo Provincial de Hnas. de la Providencia.

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En calidad de «facilitador» el Visitador, P. Fernando Macías, participó en el Capítulo Provincial de las Hermans de la Providencia, celebrado en Santiago, los días 28 al 30 de septiembre pasado.

Este Capítulo tenía como objetivo elegir a la nueva Superiora Provincial y su Consejo y contó con la presencia de la Superiora General, Hermana Karina.

El P. Fernando ha estado acompañando todo el proceso de reparación de este capítulo, junto a la Provincial y su Consejo.