La Iglesia San Vicente de Paúl de la Alameda fue escenario de una significativa jornada de oración, celebración y encuentro con motivo de la Solemnidad de San Vicente de Paúl, Patrono universal de las obras de Caridad en la Iglesia, Fundador y Protector de la Familia Vicentina.
La celebración reunió a Misioneros de la Congregación de la Misión, Hijas de la Caridad, representantes de las distintas ramas de la Familia Vicentina y fieles de la comunidad, quienes participaron en las distintas actividades preparadas para conmemorar a San Vicente de Paúl.
Primeras Vísperas y adoración al Santísimo Sacramento
La jornada comenzó con la celebración de las Primeras Vísperas de la Solemnidad de San Vicente de Paúl, un momento de oración que permitió a la Familia Vicentina disponerse espiritualmente para celebrar la fiesta de su fundador.
El rezo de las Vísperas y la adoración al Santísimo Sacramento fueron presididos por el Rector de la Iglesia San Vicente de Paúl de la Alameda, P. Danilo Gallardo, C.M., quien invitó a poner ante el Señor, de manera especial, la intención por el aumento de las vocaciones para toda la Familia Vicentina.
Misioneros, Hijas de la Caridad, laicos de las distintas ramas de la Familia Vicentina y fieles de la comunidad se unieron en este espacio de oración, presentando ante el Santísimo Sacramento las necesidades de la Iglesia y de la misión vicentina.
Un momento especialmente significativo fue la participación de los niños de la Comunidad San Juan Gabriel Perboyre, de la Parroquia Santa María Reina del Mundo, en Macul, quienes, con sus voces y cantos, aportaron una particular belleza y ternura a este momento de oración.
Eucaristía en la Solemnidad de San Vicente de Paúl
El momento central de la jornada fue la celebración de la Santa Misa en honor de San Vicente de Paúl, presidida por el P. Guillermo Campuzano, C.M., asesor internacional de la Familia Vicentina.
El P. Guillermo estuvo acompañado por el Visitador de la Provincia de Chile, P. Fernando Macías, C.M., junto a otros nueve sacerdotes de la Congregación de la Misión y estudiantes.
La celebración contó también con la presencia de las Hijas de la Caridad, representantes de las distintas ramas de la Familia Vicentina, voluntarios y numerosos miembros de la comunidad, quienes se congregaron para celebrar juntos la fiesta del fundador
San Vicente y la transformación de la mirada hacia los pobres
Durante su homilía, el P. Guillermo Campuzano invitó a contemplar nuevamente una de las experiencias fundamentales que marcaron la vida de San Vicente de Paúl: su encuentro con la realidad de las personas pobres, desfavorecidas y marginadas de su tiempo.
El sacerdote recordó cómo esta realidad no dejó indiferente a San Vicente, sino que lo indignó, lo conmovió profundamente y provocó en él una transformación, llevándolo a buscar respuestas concretas frente a las necesidades de los más vulnerables.
Desde esta experiencia, el P. Guillermo dirigió una pregunta a toda la Familia Vicentina: ¿Qué está pasando hoy y cómo estamos actualizando nuestra vocación al servicio de quienes más necesitan?
La reflexión puso de manifiesto el desafío permanente de mirar la realidad con nuevos ojos y de permitir que el carisma vicentino dialogue con las necesidades y desafíos del mundo actual.
En este sentido, destacó la necesidad de una transformación profunda en la manera de mirar la historia y la realidad, para que el carisma de San Vicente pueda seguir dando frutos y expresándose de manera concreta en el presente.
Reconocimiento al Voluntariado Châtillon
Uno de los momentos significativos de la celebración eucarística fue el reconocimiento a 25 laicas y los laicos voluntarios, de la Iglesia San Vicente de Paúl de la Alameda, que, impulsados por la caridad, entregan generosamente su tiempo y sus capacidades al servicio de quienes más lo necesitan.lA través de su servicio, atención, entrega de alimentos y acompañamiento fraterno, estos voluntarios hacen presente cotidianamente el espíritu de San Vicente de Paúl y la opción por quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, a la vez con una total disponibilidad para atender algún llamado de la Iglesia para servir en la Pastoral de la acogida y de la escucha.
En este contexto, se realizó un reconocimiento especial a los integrantes del Voluntariado Châtillon, valorando su compromiso y servicio concreto hacia las personas más necesitadas.
La música como expresión de fe y celebración
La celebración eucarística contó con la participación del coro Dominus Nobiscum, encargado de acompañar el canto litúrgico.
Su participación contribuyó de manera especial a la solemnidad de la Eucaristía, acompañando con la música y el canto los distintos momentos de la celebración.
La FamiliaVicentina expresó su agradecimiento a todos quienes colaboraron en la preparación y realización de esta jornada, especialmente a quienes prestaron su servicio en la liturgia, la música y la organización. Al finalizar la Eucaristía se le entrego un gálbano para agradecer su acogida entre nosotros.
Una Familia Vicentina que celebra, comparte y renueva su misión
Concluida la celebración eucarística, los participantes se trasladaron hasta el jardín de la Casa Central de la Congregación de la Misión, donde se vivió un espacio de encuentro y fraternidad.
La jornada reunió a cerca de 160 personas, convirtiéndose en una significativa expresión de la diversidad y riqueza de la Familia Vicentina en Chile.
La celebración de la Solemnidad de San Vicente de Paúl fue así mucho más que una conmemoración: fue una oportunidad para orar juntos, reflexionar sobre los desafíos actuales, fortalecer los vínculos fraternos y renovar el compromiso con la misión de servir a las personas más vulnerables.
En este espíritu, la Familia Vicentina de Chile continúa su camino, inspirada en el testimonio de San Vicente de Paúl y llamada a mantener vivo su carisma mediante una caridad concreta, organizada y cercana, capaz de responder a las necesidades de nuestro tiempo.
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