La Familia Vicentina reflexiona sobre su misión social y espiritual durante la visita del padre Guillermo Campuzano
En la víspera de la fiesta de San Vicente de Paúl, se celebró el Encuentro de la Familia Vicentina, actividad que contó con la presencia del Padre Guillermo Campuzano, C.M., miembro de la provincia occidental de Estados Unidos, asesor internacional de la Familia Vicentina y exrector de la Universidad de DePaul en Chicago.
El padre Campuzano compartió su mirada en dos encuentros el pasado sábado 26 de septiembre. En la mañana se reunió con quienes están a cargo de todas las comunidades vicentinas en Chile. Por la tarde, extendió su jornada a varios de quienes integran la gran Familia Vicentina: las Hijas de la Caridad, la Asociación Internacional de Caridad, las Animadoras de la Salud, la Juventud Mariana Vicentina, la Sociedad de San Vicente de Paúl y la Asociación de la Medalla Milagrosa.
En su calidad de acompañante, el padre Campuzano recorre además las distintas familias en el plano internacional promoviendo un lenguaje teológico y espiritual que desafía a todas las comunidades a asumirlo, un lenguaje para los tiempos actuales.
Consciente de la autonomía de cada país, su identidad y originalidad, el padre Guillermo destaca que este lenguaje tiene un tejido teológico que invita a un mismo espacio de diálogo y de reflexión.
Los elementos esenciales para el diálogo
P. Guillermo Campuzano, C.M. recalca que esta reflexión y diálogo debe construirse desde el ecosistema vicentino que está presente en sus estatutos. Este ecosistema está dado por los tejidos relacional, espiritual, profético misionero y estructural.
El tejido relacional se entrelaza por la comunión y el espíritu de la comunidad. El tejido espiritual está constituido por lo que el padre Guillermo denomina relato místico centrado en Jesucristo y servido a través de los más pobres.
Sobre el tejido profético misionero, el padre Campuzano afirma que se trata de “la acción carismática que es servicio y profecía en favor de la justicia, de la transformación social, el cambio sistémico y la incidencia política en favor de los pobres y de la tierra”.
Con relación al tejido estructural que tiene relación con la animación, la formación y la comunicación que favorezca el carisma, tiene en Chile y en cada país dos tareas: “en la cultura y la geografía en donde viven, encarnar el carisma, y reinterpretar el carisma desde esa realidad. ¿Qué tiene Chile para decirle al mundo sobre este carisma desde su propia realidad? ¿Y cómo Chile le aporta a la identidad del carisma y expande su comprensión desde la realidad chilena?”, agrega el padre Guillermo.
Las urgencias de hoy para las Familias Vicentinas
Lo compartido en este encuentro con representantes de la Familia Vicentina en Chile es un punto de partida para cada una de las comunidades.
Cada una de ellas, desde su realidad y carisma ha sido interpelada. Es así como Sor Claudia Artiga, consejera y asistenta de las Hermanas de la Caridad, comparte que aquellos tejidos de los que habló Guillermo Campuzano, C.M. son una mirada innovadora “en el sentido de que es una dinámica. Siempre se nos hablaba del cambio sistémico, de que la caridad es organizada. Hoy viene a motivarnos, a tener que volver a relacionarnos mejor, a que la cultura vocacional es esencial en todas las ramas de la Familia Vicentina, que tenemos que hacer juntos esta promoción vocacional, ya sea a la vida laical, la vida sacerdotal o la vida de Hija de la Caridad, y esa es una invitación bastante interesante”.
Nani Segovia de la Asociación Internacional de Caridad le convocó el desafío que propone el padre Campuzano de llegar con el carisma, el modo de comunicarlo siempre en los hogares que visitan. En esta línea, Paulina Cartés, presidenta nacional de la Asociación de la Medalla Milagrosa, destaca el salir en misión desde los tejidos a todas las comunidades, a fin de mantener vivo el carisma.
En el mundo actual hay urgencias y prioridades que el padre Guillermo sintetiza en la crisis de la polarización en que “ya no hay una lucha por el bien común en la política, sino por el bien de los partidos”. Por otro lado, agrega la crisis climática y la importancia de “la conversión ecológica de la Familia Vicentina”. También pone de relieve la existencia de la una violencia estructural y política, la cual sigue generando pobreza, así como el grave problema de la inequidad social, modelo que se hace insostenible.
¿Qué desafíos quedan para la Familia Vicentina en Chile frente a estas urgencias y en el contexto planteado en el encuentro con el padre Campuzano?
Javier Herrera, presidente nacional de la Juventud Mariana Vicentina, se centra en lo profético y misionero, reflejado en cómo los pobres viven la salud mental: “la cara de lo pobre está en la salud mental”. Javier agrega que “para nosotros como juventudes es un tiempo complicado. Hay mucho miedo, mucho dolor. Yo creo que nosotros podemos acercarnos a ayudar y ser una mano amiga”.
Para el Padre Carlos de la Rivera, C.M., asesor nacional de la Asociación Internacional de Caridad, el desafío inmediato está en recomponer las relaciones en las comunidades Vicentinas. También, pone el acento en que juntos se debe “buscar la manera de promover vocaciones para las distintas ramas, no solamente para los padres o las hermanas, sino también para las asociaciones laicales que están envejeciendo. La juventud no aparece y tenemos que buscar cómo reencantamos a la juventud”.
Los tejidos propuestos por el padre Guillermo Campuzano seguirán entrelazándose desde la inquietud de los integrantes de las distintas comunidades vicentinas que participaron y compartieron. Queda seguir extendiéndolos a tantas personas, y así hacer crecer el carisma de San Vicente de Paúl en un tiempo que espera buenas noticias.





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