La comunidad de la Parroquia Todos los Santos de Los Lagos se reunió para celebrar la Eucaristía por el eterno descanso de María Inés Martínez Riedemann, presidida por el P. Misael Reyes, consejero provincial y concelebrada con los PP. Gabriel Fuentes, Cristián Villalón, Christopher Groff y el diacono José Gárate .
Mensaje enviado del Padre Visitador:
Con un saludo fraterno y afectuoso a su familia, especialmente a sus sobrinos, a sus amigos, feligreses y a toda la comunidad parroquial, se celebró la Eucaristía por el eterno descanso de María Inés Martínez Riedemann, querida integrante de la comunidad de Los Lagos y cercana colaboradora de la misión de la Congregación de la Misión.
La celebración fue también una oportunidad para dar gracias a Dios por su vida, por el bien que realizó y por todo aquello que supo entregar a quienes tuvieron la oportunidad de conocerla y compartir con ella.
María Inés fue una mujer profundamente comprometida con su vocación de educadora. Como profesora normalista y directora de colegio, dedicó buena parte de su vida a la formación de numerosas generaciones de niños y jóvenes de Los Lagos.
Su preparación intelectual y cultural estuvo siempre acompañada por una profunda convicción de que educar significaba, ante todo, formar personas. Por ello, procuró transmitir valores como la rectitud, la disciplina, el respeto y la responsabilidad, dejando una huella significativa en quienes fueron sus alumnos y en las comunidades educativas a las que sirvió.
La fe y el amor a la Iglesia fueron también dimensiones fundamentales de su vida. En su querida Parroquia Todos los Santos, participó durante muchos años en el grupo de animación litúrgica, poniendo sus conocimientos, experiencia y dedicación al servicio de la comunidad.
Con especial preocupación por la celebración de la liturgia, orientaba a quienes participaban en ella, ayudando en la preparación de las lecturas y procurando que la proclamación de la Palabra de Dios se realizara con dignidad y responsabilidad.
Su compromiso no se limitaba a una tarea concreta. María Inés hizo de la comunidad parroquial un espacio de encuentro, servicio y fraternidad, siendo una presencia constante durante muchos años.
Para los misioneros vicentinos, María Inés ocupó también un lugar especial. Desde los primeros años de presencia de la Congregación de la Misión en Los Lagos, mantuvo una relación cercana y afectuosa con los sacerdotes y misioneros que pasaron por la parroquia.
Participó en numerosas celebraciones y encuentros de la comunidad: fiestas, cumpleaños, onomásticos y convivencias. En esos momentos compartía con alegría sus historias, recuerdos y anécdotas, hablando con especial cariño de su esposo, de sus hermanos y de sus años dedicados a la enseñanza.
Con el paso de los años, esta cercanía se transformó en una verdadera amistad y en una relación que los misioneros describen como familiar y profundamente fraterna.
María Inés fue, además, una generosa benefactora de la Congregación de la Misión, apoyando con especial cariño la misión vicentina y preocupándose por su presente y por su futuro.
Con motivo de su fallecimiento, la Congregación de la Misión – Provincia de Chile quiso expresar públicamente su profunda gratitud por todo el bien realizado y por el cariño que María Inés manifestó durante tantos años hacia la misión vicentina.
Como signo de reconocimiento, se ha solicitado a cada uno de los misioneros de la Provincia de Chile que ofrezca una Santa Misa por su eterno descanso, encomendando su vida y su memoria al Señor.
Su testimonio permanecerá unido a la historia de la Parroquia Todos los Santos y de la presencia vicentina en Los Lagos, como el de una mujer que supo entregar sus talentos, su tiempo, su amistad y sus bienes al servicio de los demás.
Al despedirla, la comunidad recordó con cariño a una mujer de carácter decidido, cercana, sociable y de profundas convicciones. Su formación y experiencia estuvieron acompañadas por una particular sensibilidad hacia quienes la rodeaban, así como por una gran elegancia y preocupación por los detalles.
Hoy, familiares, amigos, feligreses, misioneros y miembros de la comunidad parroquial elevan su oración por su eterno descanso, pero también dan gracias por el regalo de su vida.
“Gracias, María Inés, por tanto amor entregado. Gracias por el amor que diste a tu familia, a tus alumnos, a tus amigos, a esta comunidad de Los Lagos y, de manera especial, a tu querida Parroquia Todos los Santos. Gracias por tu servicio, tu generosidad, tus palabras, tus historias, tu compañía y por tantos gestos que permanecerán en la memoria y en el corazón de quienes tuvimos el privilegio de conocerte”.
Con esperanza cristiana, la comunidad confía su vida a la misericordia de Dios, con la certeza de que el Señor recibe en su Reino a quienes han puesto su vida al servicio del bien.
Que San Vicente de Paúl y Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa la acompañen y la conduzcan al encuentro definitivo con el Señor.
Que María Inés Martínez Riedemann descanse en la paz de Nuestro Señor.






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