Con un espíritu de alegría, comunión y esperanza, la directiva nacional de la Asociación de la Medalla Milagrosa (AMM) realizó una visita pastoral a las comunidades de El Boro, en Alto Hospicio, e Iquique, reafirmando el compromiso de seguir fortaleciendo la vida mariana y misionera en el norte de Chile.
La delegación estuvo integrada por la presidenta nacional, Paulina Cartes; la secretaria nacional, Ana Rosa Sandoval; y el director nacional de la AMM P. Cristopher Groff, C.M., quienes compartieron diversos momentos de encuentro con los asociados, escuchando sus experiencias, desafíos y proyectos pastorales.
Desde el inicio de la visita, las comunidades recibieron a la directiva con una cálida acogida, reflejo del espíritu de fraternidad que caracteriza a la Asociación. Durante la jornada, se destacó el profundo amor de los asociados por la Santísima Virgen y su permanente compromiso con la misión evangelizadora de la Iglesia, inspirados por el carisma de la Medalla Milagrosa.
Uno de los momentos centrales fue la celebración de la Santa Eucaristía en la Parroquia San José, instancia en la que se dio gracias a Dios por el camino recorrido por las comunidades y se renovó el compromiso de anunciar el Evangelio bajo la protección de la Virgen María.
La visita también contempló un conversatorio fraterno, donde representantes de ambas comunidades compartieron su realidad pastoral, sus experiencias de servicio y los desafíos que enfrentan en sus respectivos territorios. Este espacio permitió fortalecer los lazos de comunión y reafirmar la misión común de llevar a Cristo al mundo de la mano de María.
Durante el encuentro, la directiva nacional extendió la invitación a participar en la Jornada Nacional de la Asociación de la Medalla Milagrosa, que se realizará los días 13, 14 y 15 de noviembre de 2026 en la ciudad de Valdivia, instancia que reunirá a asociados de todo el país para vivir jornadas de formación, oración, fraternidad y renovación espiritual.
Al finalizar la visita, la directiva agradeció la hospitalidad de las comunidades de Iquique y Alto Hospicio, así como el apoyo de las Hijas de la Caridad y de todas las personas que hicieron posible este encuentro. La experiencia dejó como fruto el testimonio de una fe viva, una comunidad comprometida y el entusiasmo de quienes continúan siendo signo de esperanza y servicio en sus lugares de misión.
Confiados en la intercesión de la Virgen de la Medalla Milagrosa, la Asociación reafirma su llamado a seguir viviendo el Evangelio con humildad, sencillez y caridad, al servicio de la Iglesia y de quienes más lo necesitan.





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