Entre los días 3 y 5 de abril, en el contexto del Triduo Pascual, un grupo de Hijas de la Caridad junto a un misionero vicentino se congregó en la localidad de Punta de Parra, comuna de Tomé, Región del Biobío, para acompañar a comunidades afectadas por los incendios que marcaron el verano en la zona.
La misión tuvo como propósito principal hacerse presente en medio del dolor y la reconstrucción, compartiendo la fe y brindando consuelo espiritual a quienes han sufrido grandes pérdidas. En este contexto, el equipo se integró a otros grupos que ya se encontraban animando la vida pastoral del sector, viviendo en conjunto las celebraciones propias del Triduo Pascual.
Las actividades comenzaron el jueves con la conmemoración de la Cena del Señor, incluyendo el significativo gesto del lavado de pies. El viernes se sumó el padre Alejandro Fabres, C.M., quien durante el Vía Crucis estuvo disponible para administrar el sacramento de la reconciliación a quienes lo solicitaban. Posteriormente, se celebró la liturgia de la Pasión del Señor.
El sábado por la mañana, el equipo misionero recorrió la población, visitando hogares y locales comerciales, llevando palabras de consuelo, bendiciones y apoyo concreto. En esta instancia también se entregaron enseres básicos, ropa de cama y artículos de aseo a familias que lo necesitaban, como un signo tangible de cercanía y solidaridad.
Por la noche, la comunidad participó con entusiasmo en la Vigilia Pascual, momento central de la fe cristiana. En su reflexión, el padre Alejandro invitó a profundizar en el sentido de la Resurrección como un llamado a la esperanza, incluso en medio de las dificultades y el sufrimiento.
La celebración culminó el domingo de Pascua con un emotivo encuentro junto a los adultos mayores del Hogar de Tomé, donde se compartió la alegría del Cristo Resucitado.
Al finalizar esta experiencia, los participantes agradecieron a Dios la oportunidad de servir al estilo de San Vicente, acompañando a quienes más lo necesitan. La vivencia del Triduo Pascual en Punta de Parra se transformó así en un signo de fe viva, que impulsa a seguir construyendo caminos de esperanza, amor y compromiso con los más vulnerables.






Comments are closed