Desde la Patagonia chilena: una Semana Santa marcada por la fe y la comunión eclesial

En el marco de las celebraciones de Semana Santa, el P. Cristopher Groff Miranda, C.M., vivió una intensa y significativa experiencia pastoral en la ciudad de Punta Arenas, acompañando a diversas comunidades parroquiales, educativas y eclesiales.

Su llegada tuvo lugar el viernes 27 de marzo, dando inicio a una semana marcada por una amplia participación de fieles y un profundo espíritu de recogimiento. El Domingo de Ramos se celebró con una notable asistencia y en condiciones climáticas favorables, poco habituales en la zona. Esto permitió realizar una procesión que culminó con la Eucaristía en la sede parroquial. Posteriormente, se celebró una segunda Misa en la comunidad Jesús Nazareno, donde los asistentes vivieron con fervor la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

Durante el Lunes Santo, el P. Cristopher compartió con estudiantes del colegio de las Hermanas Salesianas, desde kínder hasta sexto básico, explicando el significado de esta celebración y bendiciendo los ramos que los niños llevaron a sus hogares. Más tarde, en la comunidad Buen Pastor, se dedicó a la atención de confesiones.

El Miércoles Santo estuvo marcado por un encuentro con el obispo diocesano, Mons. Óscar Blanco, junto a sacerdotes de la diócesis. La jornada incluyó adoración eucarística, rezo de Laudes y una reflexión sobre la conversión inspirada en San Francisco de Asís, en el contexto del jubileo por los 800 años de su muerte. La jornada concluyó con la Misa Crismal, en la que los PP. Cristopher y Pablo, renovaron sus promesas sacerdotales junto al clero local.

El Jueves Santo, participó en actividades formativas en el colegio La Milagrosa, donde se representó el Triduo Pascual en un ambiente de recogimiento. Por la noche, en la parroquia San Miguel, presidió la Eucaristía con el tradicional rito del lavado de los pies, seguida de la adoración al Santísimo.

El Viernes Santo se celebró la liturgia de la Pasión del Señor, incluyendo el descendimiento de la cruz y su adoración. Más tarde, el Vía Crucis diocesano congregó a diversas comunidades, culminando en el cerro La Cruz con una oración final y la bendición episcopal.

El Sábado Santo se vivió un retiro espiritual centrado en la Virgen María, destacando su soledad tras la muerte de Jesús. La jornada finalizó con la solemne Vigilia Pascual, celebrada por la noche, resaltando los signos de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte.

Finalmente, el Domingo de Resurrección, el P. Cristopher celebró la Eucaristía en la parroquia San Pío, agradeciendo profundamente la acogida de la comunidad y, especialmente, del Padre Pablo Vargas.

Esta experiencia pastoral refleja el compromiso misionero y la presencia del carisma vicentino en una de las zonas más australes del país, fortaleciendo la fe y la vida comunitaria en el sur de Chile.

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